La enseñanza privada debe tener una función subsidiaria con respecto al servicio público y sólo se debería concertar una iniciativa privada allí donde no haya oferta pública (y hasta que esta exista), para garantizar así el derecho a la educación.
La enseñanza privada debe tener una función subsidiaria con respecto al servicio público y sólo se debería concertar una iniciativa privada allí donde no haya oferta pública (y hasta que esta exista), para garantizar así el derecho a la educación.
La solución que el autor del informe propone para caminar hacia la equidad es una mayor financiación de la red concertada hasta conseguir la gratuidad real y unas reglas de juego equitativas en los procesos de admisión con lo que se garantizaría la libertad de elección de centro y una reducción de la segregación escolar (¿es acaso esta “libertad” el único elemento de la planificación educativa?).
Una parte de estas medidas son contrarias a lo establecido en las leyes vigentes, tanto de ámbito estatal como autonómico, lo que ha provocado informes jurídicos de la propia administración contrarios a dichas medidas (casi inmediatamente ha cesado algún que otro cargo de los servicios jurídicos) e impugnaciones por la vía legal de EHIGE y Steilas3.
El proyecto es privatizador y no va a resolver el principal problema del sistema: la generación constante de segregación escolar debido a su dualidad. Será objeto de debate este otoño en el Parlamento Vasco.
El sistema educativo vasco se encuentra en un punto de inflexión. Más allá de las palabras y sonrisas de Jokin Bildarratz, no hay nada: no hay medidas efectivas que hagan frente a la privatización y a las dinámicas de exclusión del alumnado que provocan la segregación escolar. Las medidas reales centradas en la cohesión social son urgentes.
Está sucediendo ahora en Bilbo, pero podría ser en cualquier otro municipio de la CAV, en cualquier momento.
El principal problema que sigue debajo de la alfombra de nuestro sistema educativo vasco se llama segregación escolar, denunciada repetidamente por el Consejo escolar de Euskadi, Save the Children, y todos los agentes que trabajan en la enseñanza pública.
La lista es larga pero nos preocupa especialmente la falta de compromiso y prioridad que muestra la Administración hacia el servicio educativo público.
La segregación escolar ha sido ese elefante en el salón que se quiere ignorar mirando hacia otro lado y haciendo como que no existe.
Cuando todos los sectores implicados en la escuela pública piden la dimisión de la delegada es, sin duda, porque está pasando algo muy gordo. Eso que está sucediendo se llama segregación escolar y nulo compromiso con la enseñanza pública.